
Oración a Damián de Molokai por el Papa Juan Pablo II
Homilía en la Misa de Beatificación
4 Junio 1995
Beato Damián,
tú te dejaste conducir por el Espíritu Santo
como hijo obediente a la voluntad del Padre.
Con tu vida y tu obra misionera,
manifiestas la ternura y misericordia
de Cristo por nosotros,
desvelándonos la belleza de nuestro ser interior,
que ninguna enfermedad, ninguna deformidad,
ninguna debilidad
pueden desfigurar totalmente.
Con tu acción y tu predicación,
recuerdas que Jesús asumió la pobreza
y el sufrimiento de los hombres,
revelando así su valor misterioso.
Intercede ante Cristo, médico de los cuerpos y de las almas,
por nuestros hermanos y hermanas,
para que, en la angustia y el dolor
no se sientan abandonados,
sino que, unidos al Señor Resucitado y a su Iglesia,
descubran que el Espíritu Santo viene a visitarlos
y obtengan así el consuelo prometido a los afligidos.
Amén.
04/06/2018