
Dentro del programa de la Sesión Poitiers, la jornada del 8 de julio estuvo dedicada al tema de la consagración religiosa, con una conferencia impartida por nuestro hermano Maxime Menga sscc, religioso de la Provincia de África que actualmente realiza su doctorado en la comunidad Pierre Coudrin de París.

En su conferencia, titulada “La consagración cristiana”, el padre Maxime presentó la consagración como un concepto teológico unitario, más allá de la dispersión de usos que el término recibe en el lenguaje eclesiástico. Partiendo de la etimología latina de “consecratio” y apoyándose en la obra de Marc Homedes-Palau, explicó que la consagración no es ante todo un gesto de autoentrega del sujeto, sino un acto por el que Dios toma la iniciativa de apartar a alguien para sí. Desarrolló su estructura cristológica y pascual, su mediación eclesial y litúrgica, y la pluralidad de sus expresiones —bautismal, religiosa, episcopal, eucarística, devocional—, subrayando que todas comparten un mismo origen, una misma forma y una misma finalidad: la santidad y la misión.
La reflexión concluyó recordando que la fórmula de la profesión religiosa de la Congregación —«a cuyo servicio quiero vivir y morir»— expresa precisamente esta dinámica: no un estado adquirido de una vez por todas, sino una relación viva y siempre renovada con Dios.
Después, el padre Bernard Couronne sscc ha impartido una conferencia con el título “Sacrificarme por Dios y morir a su servicio”. Nos habla de la consagración según el Buen Padre. Lo hace a partir de cinco palabras: llamada, fe, reparación, amor y camino-misión. Nos habla en el ámbito existencial. La consagración es ante todo una llamada que se acoge. Cuando el Buen Padre dice “la consagración a los SSCC es el fundamento de nuestro Instituto”, nos llama a ser un grupo de misioneros y misioneras que han de anunciar el Evangelio. Es una llamada a través de una intuición misionera. Desde la experiencia de La Motte nos orienta al desapego, al riesgo por la misión. La Iglesia en tiempos del Fundador estaba en ruinas. Se arriesga por el proyecto de Cristo, que le lleva a entregar su vida por el Buen Dios y por la Iglesia. La consagración a los SSCC nos habla también de sacrificio: sacrificio de la vida en el servicio, invocación a la disposición martirial, adhesión a la comunidad religiosa en la mediación eclesial.

Las palabras sacrificio y servicio están presentes desde el principio en los Fundadores. Presenta la disposición final de entregar la vida por la fe, como consecuencia de la descristianización paulatina de la Francia de la época. Querían que todos fuéramos celadores, adoradores de Cristo. Nuestra consagración a los SSCC es un acto de fe en el que ponemos nuestra confianza en Jesús, con la confianza de que nada nos puede separar de su Amor. La consagración a los SSCC de Jesús y de María es una respuesta al amor manifestado en sus Corazones.
Por la tarde, peregrinamos al Colegio de los Irlandeses, donde el Buen Padre recibió la ordenación sacerdotal el 4 de marzo de 1792, en la biblioteca de dicho centro, de manos de monseñor de Bonal.

Celebramos la eucaristía, presidida por Maxime Menga. Antes de finalizar la eucaristía, leemos un hermoso mensaje de bienvenida de nuestra hermana Mary McCloskey, Superiora Provincial de Europa Norte-Quebec. Además, damos gracias a Dios por nuestra hermana Lugarda Rodríguez, en el día de su cumpleaños.

09/07/2026