
En el marco del Coloquio por los 150 años del nacimiento del Padre Mateo Crawley-Boevey ss.cc., celebrado el sábado 15 de noviembre en Paray-le-Monial, el religioso Antoine Mennecier ss.cc. presentó una detallada intervención dedicada al “fenómeno” editorial y espiritual de dos obras claves en la misión del gran apóstol del Sagrado Corazón: Jesús, Rey de Amor (1928) y La adoración nocturna en el hogar (1927). Su exposición, extensa y documentada, se centró en comprender el impacto eclesial y humano de estas iniciativas, así como su inserción en la vida y la obra de evangelización del P. Mateo.
El hermano Mennecier comenzó evocando su vinculación personal con la figura del apóstol peruano, iniciada en 2018 durante su etapa de postulante en la Congregación de los Sagrados Corazones. Esta relación se profundizó tanto en su vida espiritual como en su trabajo para la Provincia, hasta llevarlo al proyecto de catalogación de los archivos del P. Mateo en Chile entre enero y mayo de 2025. Desde esa experiencia, explicó, brotó la necesidad de descifrar cómo dos obras aparentemente modestas habían llegado a irradiar una influencia tan vasta.
El ponente describió primero la naturaleza de ambos escritos. Jesús, Rey del Amor, voluminoso compendio de predicaciones, constituía —afirmó— “el espíritu de la Entronización predicado”: doctrina, exhortación y testimonio de gracias vinculadas al Sagrado Corazón. Por su parte, La adoración nocturna en el hogar surgía como una extensión práctica de la Entronización, ofreciendo un camino de reparación accesible a todos, incluso a quienes no tenían entronizado el hogar. Con un lenguaje directo, el P. Mateo invitaba a quienes pasaban noches en banalidades a velar, al menos una hora mensual, ante Cristo: un contrapunto simbólico frente a las frialdades del mundo moderno.
Mennecier situó ambas publicaciones en un mismo periodo de la vida del P. Mateo: su intensa predicación en Europa occidental entre 1927 y 1928. Era ya la etapa de madurez de la obra, apoyada en secretarías, ramificaciones y redes apostólicas que permitían al misionero desplazarse continuamente sin que las iniciativas locales perdieran fuerza. Antes de partir hacia Extremo Oriente en 1935, estas dos obras se consolidaron como pilares de su misión.
El conferenciante subrayó las raíces mucho más antiguas que explican su éxito. Desde joven, el P. Mateo había mostrado un extraordinario celo predicador, unido a una profunda comprensión social y espiritual del corazón humano, fruto de su labor con estudiantes y trabajadores en Valparaíso, así como de su enseñanza de Filosofía del Derecho. Las Horas Santas —nacidas entre 1908 y 1910— prepararon el terreno para la Adoración Nocturna: textos orantes creados “de rodillas”, revisados siempre en oración y acompañados por la colaboración fiel de laicos como Matilde Echeverría.
Uno de los momentos más llamativos de la intervención fue la explicación de la génesis de Jesús, Rey de Amor. Mennecier recordó que esta obra procedía de Hacia el Rey de Amor (1920), nacido espontáneamente de notas tomadas por comunidades religiosas y laicos durante las predicaciones del P. Mateo en Francia. “Una generación espontánea”, lo llamó el ponente, señalando cómo la palabra viva del misionero se había convertido en libro antes incluso de que él lo supiera, obligándolo después a unificar y perfeccionar la obra.
El “fenómeno” editorial se manifestó también en cifras sorprendentes. La Adoración Nocturna, lanzada oficialmente en 1927, contaba ya en 1930 con más de 125.000 adoradores repartidos por los cinco continentes y aseguraba una cadena de oración que cubría todas las noches. Para 1958, el número superaba holgadamente el millón. Jesús, Rey de Amor, por su parte, había sido traducido a trece idiomas y difundido en más de veinte países, acompañando casi todos los desplazamientos misioneros del P. Mateo.
Mennecier concluyó destacando que el verdadero motor de este fenómeno no fueron los medios —“entonces mucho más limitados que hoy”— sino la fuerza sobrenatural que animaba al apóstol. En sus palabras finales, invitó a reconocer en estas obras signos de un Reino que sigue actuando y a preguntarse, como el propio P. Mateo: “¿Estamos dispuestos a consumirnos al servicio del Corazón de Cristo?”.
15/11/2025