Centenario de la Congregación en Alemania
para agradecer, “re-cordar”, “re-visar” y comprender

¿Qué significa para la Provincia de Alemania celebrar 100 años el próximo 15 de agosto?
Es ciertamente un año en que queremos agradecer, re-cordar, re-visar, comprender de nuevo lo que han sido estos 100 años de camino, de historia para nosotros mismos, para la Congregación como tal, para la Iglesia en Alemania y para la comunidad humana en los lugares donde estuvimos o estamos presentes. Al comenzar la celebración de este año jubilar tomamos conciencia que no estamos hablando de la historia de otra gente, de una historia ajena a nosotros. Tres cuartas partes de los hermanos actuales de la provincia han vivido y compartido 50 años y más de esta historia. Norbert Hoffmann, el hermano con más años en la Congregación, de los 100 años ha estado presente por 72 años en y con la comunidad provincial. Somos parte y somos fruto de esta historia. Por eso para guiar nuestra oración y nuestra reflexión durante este año hemos elegido esta frase del Evangelio de Lucas: ”Pero María guardaba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón” (Lc 2, 19). Queremos volver a poner en el corazón estos 100 años y las personas que han dado vida a este camino. Queremos reflexionar y agradecer; queremos reconciliarnos, perdonar y pedir perdón para poder así seguir nuestro camino en paz. Y lo hacemos en nuestras reuniones comunitarias, en los días de retiro u oración que las comunidades organizan durante el año y en momentos especiales de celebración que hemos previsto para este año, si es posible realizarlos en tiempos de coronavirus. En la medida en que avancemos quisiéramos poder escuchar con mayor claridad esta promesa del profeta Isaías: “Yo soy el Señor tu Dios, que te enseña para tu bien, que te conduce por el camino en que debes andar” (Is 48, 17).
¿Podrías resumir brevemente lo que consideras más significativo de la historia de la provincia alemana?
Creo que no es exagerado si digo que el “impulso misionero” fue lo que dio vida a una provincia SSCC en Alemania. Ya antes de la fundación formal de la provincia, durante todo el siglo XIX había jóvenes alemanes que pedían entrar en la Congregación con el deseo de ser misioneros. En la segunda mitad del siglo XIX fue sobre todo la figura de Damián de Molokai que inspiraba a muchos jóvenes. Las estadísticas de la Congregación nos dicen que antes de 1920 entraron 222 jóvenes alemanes a la Congregación, casi todos para vivir y servir en lo que se consideraba en aquel entonces “territorios de misión”. Una vez fundada la provincia SSCC de Alemania envía inmediatamente los primeros hermanos a Noruega y pocos años después parte un grupo de 3 hermanos a Chile para que desde allí preparen la fundación de una presencia sscc en Argentina. Desde Argentina los hermanos envían algunos años después misioneros al sur de Chile a petición de Mons. Teodoro Eugenín Barrientos sscc, obispo de Valdivia.
Ciertamente la idea de lo que es la misión y cómo concretizar este mandato de Jesús se ha ido transformando fuertemente en los dos siglos desde la fundación de la Congregación. Esto se puede ver y reconocer en las formas concretas que han ido tomando las presencias misioneras de la provincia alemana. La presencia en Argentina y Chile Sur ha ido tomando forma de viceprovincia con más de 30 hermanos en los años 60, la presencia SSCC en Noruega llegó a ser idéntica con la prelatura de Trondheim, el obispo y la casi totalidad del clero fueron hermanos de la Congregación.
En Alemania misma fuera de los dos colegios de Lahnstein y Werne siempre fue importante la actividad de varios equipos de “misioneros populares” y el trabajo de la comunidad de Arnstein por un lado, de mantener y cultivar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y hasta fines de los años 60 la Entronización del Sagrado Corazón en las familias. Pero también, y con un peso cada vez mayor, la pastoral juvenil que se organizaba desde el centro juvenil de Arnstein y la colaboración con las demás provincias sscc de Europa en actividades de verano con jóvenes. Por razones diversas el tema de la Misión se plantea de manera nueva en la Iglesia y en la Congregación. Y así llegamos a proyectar, desde nuestras limitaciones y debilidades, la fundación de una comunidad misionera e internacional en Berlín. Así respondemos con las Provincias de África e Indonesia a la propuesta del último Capítulo General de 2018.
Se nota que estáis muy ilusionados con el proyecto internacional de Berlín. Cuéntanos en qué va a consistir.
La diversidad, la pluriformidad y la diferencia son características de las sociedades contemporáneas. Nosotros desde el comienzo somos una Congre-gación internacional. Ya en tiempos del Fundador había presencias de la Congre-gación en América Latina y el Pacífico Sur. Nuestro último Capítulo General nos invita en el documento “Conversión Pastoral y Misio-nera” a buscar formas nuevas de presencia pastoral en los grandes centros urbanos, y subraya la posibilidad de “favorecer proyectos de colaboración interprovincial entre comunidades de Europa y comunidades de otros lugares de la Congre-gación para implantar nuevas presencias misio-neras en Europa”. Es eso lo que nos proponemos realizar en Berlín. Ya durante el mismo Capítulo General había conversaciones con varios provinciales.
El P. Bonie Payong, después del Capítulo, me acompañó a Alemania; participó en el encuentro anual de la Provincia y luego fuimos a Berlín y pudimos conversar muy bien con el vicario general y el arzobispo. Exactamente un año después de esta visita del provincial de Indonesia llegaron el P. Patrisius Breket y el P. Dionisius Watun, los dos hermanos que la provincia de Indonesia envía para participar en el proyecto. La otra provincia interesada en participar es África, donde la concretización se atrasó un poco por cambios en el gobierno provincial y una reestructuración en la provincia en julio/agosto del año pasado. El primer hermano africano estaba a punto de partir a Alemania cuando se cerraron las fronteras por la pandemia del coronavirus. De la provincia alemana participan el P. Harald Adler y el P. Ludger Widmaier. En enero pasado los 4 hermanos integrantes de la nueva comunidad que están en Alemania han visitado Berlín, conociendo un poco la ciudad, visitando los posibles lugares de presencia pastoral y la habitación que el obispado nos prepara. Hemos tenido una buena conversación con representantes del arzobispado y esperamos poder llegar a Berlín para iniciar la nueva comunidad a mitad de agosto de este año. Los dos hermanos de la Provincia de África se reunirán con los hermanos ya presentes tan pronto como sea posible. Como ámbitos de presencia pastoral se nos ha señalado: una comunidad francófona, una comunidad anglófona, ambas con familias y personas de diferentes continentes y culturas, y la colaboración en una parroquia “normal” alemana. Será entonces una comunidad sostenida por varias provincias SSCC, una comunidad diversa e intercultural que plantea su presencia en una ciudad diversa, una ciudad donde el 70% del total de la población dice no tener religión, será la concretización de la misión sscc en estas primeras décadas del siglo XXI.
¿Cuál es la radiografía que harías en la actualidad de la Congregación en Alemania?
Somos actualmente una provincia que está aprendiendo el “desprendimiento” en todos sus sentidos. Somos en total 33 hermanos. 15 hermanos mayores de 80 años, 10 hermanos entre 70-80, 5 entre 50 y 70 años. Desde hace 4 años un hermano africano de 48 años y desde hace algo más de medio año dos hermanos de Indonesia de 51 y 36 años. En los últimos años nos hemos ido desprendiendo de presencias y obras importantes en la vida de la provincia. Presencias que siguen presentes en los corazones de los hermanos y que cuesta soltar. Estamos aprendiendo a desprendernos de nuestras propias posibilidades y fuerzas, aprendiendo que nuestra esperanza no se funda en lo que tenemos y somos nosotros, sino en el Señor. Él es la fuente de nuestra Esperanza y de nuestra Alegría. En la vida cotidiana es un aprendizaje duro. Y así también el proyecto de comunidad misionera e internacional en Berlín ya no se apoya en nuestras propias fortalezas, sino en la fraternidad y colaboración internacional de la Congregación. Si la vida religiosa en Alemania tiene futuro, será una vida religiosa humilde que se apoya en su propia verdad, esto es, en su debilidad y esto la abre a la justicia, la paz y la alegría del Reino de Dios en nosotros.
Algunos elementos que crees que ha aportado la Provincia de Alemania al resto de la Congregación.
Nada de lo que puedo decir aquí es exclusivo de la provincia alemana, ni es que la provincia se haya destacado especialmente en estos aspectos. Han sido aportes a la vida de la Congregación: la presencia y colaboración de hermanos alemanes y de la provincia como tal en diversas tareas y proyectos internacionales de la Congregación; la implantación e inculturación del carisma fundacional de la Congregación en la lengua y cultura alemana. Esto con limitaciones, así no han sido exitosos los varios intentos de fundar una presencia de hermanas en Alemania.
¿Cómo os gustaría sentir el respaldo de los religiosos, religiosas y laicos SSCC del resto de la Congregación en este centenario?
Estamos agradecidos por el apoyo al proyecto de la Comunidad Internacional de Berlín. Como hemos dicho esta es una experiencia que por ahora involucra a hermanos de 3 países en 3 continentes diferentes (Indonesia (Asia); República Democrática del Congo (África) y Alemania (Europa). Me pregunto si la CEA no puede ser algo más que una reunión anual de ecónomos y provinciales que se cuentan lo que cada uno está haciendo en su provincia. A nivel político observamos en Europa una tendencia de encerrarse cada vez más en los estados nacionales, y eso en tiempos en que los desafíos son cada vez más globales. A veces me temo que en la Congregación sigamos un poco esta misma tendencia. Ciertamente había tiempos de más intercambio, reflexión común y colaboración internacional entre las provincias de Europa, por ejemplo. Yo veo que el respaldo que necesitamos ya no es tanto un apoyo a una presencia sscc en términos de nacionalidad. Lo que necesitamos -me parece-es la búsqueda común de nuevas formas de presencias SSCC misioneras, en la diversidad y en la precariedad en que vivimos. Así lo dice el Capítulo General de 2018. Serán a veces presencias solo por algún tiempo y luego seguiremos caminando. Aprendemos juntos: laicos/as SSCC con hermanas y hermanos, que nuestra Esperanza se apoya en el Señor y en su Promesa y no es la proyección de nuestros propios deseos. Y de esta Esperanza queremos dar testimonio y razón.
09/08/2020