
Procedentes de toda Europa, numerosas hermanas y hermanos SSCC, familiares y amigos asistieron al funeral de nuestra hermana José Vivys sscc (Bélgica) para rendir un último homenaje a su vida y a su compromiso incondicional con la Congregación.
Después de 50 años de vida religiosa, ella decía: “Han sido años de compromiso y oración, con la adoración como centro del día. Con una profunda alegría por la transmisión de conocimientos y valores en diversas escuelas, en la contribución litúrgica y pastoral en el trabajo parroquial y de barrio en Amberes, como misionera en el Congo, como pastora de personas mayores en la casa Vogelzang y en todo tipo de tareas administrativas dentro de la Congregación y sus obras”.
Un texto muy querido por la hermana José:
Una pintura es verdaderamente bella cuando está completamente terminada, cuando el pintor ha dado la última pincelada. Entonces se puede disfrutar de la composición, del juego de líneas, del esplendor de los colores, de la alternancia de luces y sombras. Uno empieza a soñar despierto.
Se puede disfrutar de una hermosa pieza musical, de las melodías ondulantes, de los crescendos, de la acumulación hasta el clímax, pero solo cuando han sonado las últimas notas y los músicos han dejado sus instrumentos, la obra musical aparece en toda su belleza ante los ojos de la mente.
¿No ocurre lo mismo con una vida que se ha vivido, vivida plenamente, consumida hasta el final? Solo cuando se ha alcanzado el punto de reposo, cuando ya no se puede quitar ni añadir nada más, se despliega toda la belleza, la riqueza interior.
Solo entonces vemos lo que ahora se ha perdido para siempre: para una persona, se trata principalmente de la habilidad desarrollada a través de años de duro trabajo. Para otra, es el conocimiento adquirido a través del estudio y la práctica; para una tercera, puede ser la bondad y la fuerza para soportar el sufrimiento o el sentido del deber en la vida cotidiana.
¿Podemos hablar hoy de la sabiduría acumulada a lo largo de una larga vida? La sabiduría de los ojos que han visto mucho, de los oídos que han oído mucho, de los pies que han recorrido largos caminos, de las manos y el corazón que han dado tanto. La sabiduría es la suma de mucho amor, mucho sufrimiento, amplia comprensión y gentil bondad. Cuando una vida así puede reducirse a estos elementos verdaderamente humanos, hay una verdadera realización.
Se han dado las últimas pinceladas, las últimas notas se desvanecen. Eso es lo que llamamos morir.
Solo conocemos un lado de ello: el nuestro.
Pero creemos que Dios, que estuvo en el origen de esta existencia, lleva esta vida a su culminación.
09/02/2026