
Cada agosto, la Provincia Chile-Argentina de los Sagrados Corazones dedica el Mes de la Solidaridad a visibilizar experiencias concretas de servicio presentes en sus comunidades y obras sociales. Este año, esa mirada se posa sobre el Patronato de los Sagrados Corazones de Valparaíso, que recientemete estrenó director ejecutivo: Felipe Paredes Ramos, psicólogo especializado en protección de la infancia.
Paredes asume el cargo tras regresar a Chile desde Inglaterra, donde completó un doctorado en la Universidad de Sussex centrado en jóvenes que egresan del sistema residencial chileno. Antes de ese proceso académico, había construido una trayectoria en intervención especializada y familiar, reparación de víctimas de abuso sexual y residencias de protección, además de participar en el diseño de modelos residenciales a nivel nacional.
Una pregunta que ordena la gestión
El Patronato despliega hoy su labor en tres residencias de protección, una sala cuna y un jardín infantil, atendiendo a niños, niñas y adolescentes de la región. Entre esas experiencias destaca una poco conocida fuera de la institución: una residencia que acoge a madres adolescentes junto a sus hijos, articulada con la sala cuna Pelayines.
Para Paredes, el primer mes al mando ha estado marcado por una pregunta que ordena todo lo demás: cómo cuidar mejor. "El gran desafío es poder definir cómo cuidamos", plantea, como paso previo para identificar los procesos clave, los componentes de la intervención y la estructura que debe sostenerlos.
El nuevo director ejecutivo insiste en que esa definición debe traducirse en mecanismos de evaluación. "Si lo podemos evaluar, podemos aprender de ahí", afirma, apuntando a lo que considera una carencia extendida en las intervenciones de infancia a nivel país: la dificultad para sistematizar y aprender de las prácticas que sí funcionan.
Urgencias económicas y de identidad institucional
Junto a los desafíos técnicos, Paredes reconoce urgencias más inmediatas. A las económicas se suma la necesidad de definir qué tipo de institución quiere ser el Patronato, y desde ahí, qué estructura de nivel central, qué mecanismos de gestión y qué programas debe sostener para acompañar tanto a las residencias como a los jardines infantiles.
El programa de madres adolescentes: un modelo poco común
Uno de los focos que Paredes destaca es el trabajo con madres adolescentes, que hoy acompaña a 15 mamás junto a sus hijos, un modelo que describe como novedoso y poco frecuente en el ámbito residencial. Se trata, explica, de niñas que muchas veces quedaron sin redes de apoyo o debieron salir de sus hogares tras un embarazo, y que cargan historias de múltiples victimizaciones mientras enfrentan la maternidad.
Ese acompañamiento se articula estrechamente con la sala cuna Pelayines, ubicada en el mismo edificio, donde los hijos de las adolescentes asisten mientras sus madres estudian o participan en las rutinas. Paredes ve ahí una oportunidad de innovación: diseñar espacios específicos de estimulación y de interacción madre-hijo, y estructurar una intervención más sistemática para lo que define como "un pequeño piloto de cómo acompañar a estas mamás que están aprendiendo a ser madres".
El cuidado cotidiano como forma de solidaridad
La historia de Felipe Paredes y del Patronato SSCC ilustra, en este Mes de la Solidaridad, una dimensión concreta del servicio: la que se juega en el cuidado diario de la infancia y en la construcción de nuevas oportunidades para niños, niñas, adolescentes y jóvenes madres.
Esa tarea dialoga con la frase del padre Esteban Gumucio sscc que inspira el recorrido de este mes: "El pan tiene mejor sabor cuando se comparte". En el Patronato, compartir ese pan significa también cuidar, acompañar y abrir caminos para nuevas historias de vida.
22/08/2026