"En Jesús encontramos todo"

CONGREGACIÓN DE LOS SAGRADOS CORAZONES
de JESÚS y de MARÍA
Gobiernos Generales de Hermanos y Hermanas, Roma

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Nuestra Señora de la Paz; Un Torrente de Paz

Estar juntas y estimuladas en nuestra devoción a Nuestra Señora de la Paz es siempre un acontecimiento para la Congregación... una buena ocasión para recordar la llegada, el 6 de mayo de 1806, de la estatua al patio de Picpus.

He intentado recuperar algo de la emoción de las hermanas y novicias al descubrir por primera vez esta pequeña Virgen confiada y traída a la comunidad por la Buena Madre.

¿Qué será lo primero que habrán notado? ¿Cómo se habrán sentido al rezarle? Probablemente, cada una, según su propia personalidad, se habrá sentido impresionada por alguno de sus atributos... por una expresión de su rostro o del de su Hijo...

De 33 cm de altura: su pequeño tamaño ya habla de humildad, de esa humildad sobre la que se inclinó Dios.

De madera oscura, patinada por el paso de los años, la estatua lleva las huellas, el olor y el fervor de las oraciones que han salido de los labios y los corazones de miles de personas desde que, según la tradición, Jean de Joyeuse se la regaló a su prometida, Françoise, a principios del siglo XVI.

María está de pie, como lo estuvo al pie de la Cruz, donde Jesús nos la entregó como madre. Todo en ella habla de belleza, de esa belleza que llega lejos, con un toque de coquetería femenina. Porque es presentada como mujer.

Un bonito detalle: todo el borde de su vestido es un fino bordado, que añade al conjunto la elegancia de una costura de alta calidad.

Su vestido en sí mismo es elegante. Un vestido, una casaca de mangas muy anchas y un pañuelo suavemente anudado, como el que pudiéramos llevar cualquiera, la envuelve por completo.

Más aún, el vestido, con sus numerosos pliegues generosos, pliegues con el vértice bajo, que a su vez, es un manto, que se ensancha milagrosamente y nos cubre de suavidad para darnos como un plus de vida, una confianza indescriptible en esta madre que lleva a su hijo. 

Para mantenerlo más cerca de ella y con más seguridad, María esboza un ligero movimiento y dobla la rodilla derecha. Pudiéramos interpretar este movimiento, como ese sí decidido de nuestra madre, el hágase que la puso en camino, que la hace estar atenta, a todo cuanto le pedimos y compartimos. María, como nuestra escultura, no es una mujer pasiva, en ella hay atención, movimiento y a su vez la otra pierna nos habla de buena pisada, de firmeza.

Por su atuendo, María es de su tiempo, o más bien de todos los tiempos, de un tiempo presente, abandonada a la disponibilidad que lleva en lo más íntimo de sí misma.

Toda la persona de María, sobre todo su rostro, da la impresión de una mujer profundamente recogida, interiorizada y que guarda los acontecimientos en su corazón. El corazón y el rostro son límpidos. Expuesta a la luz divina que capta, María contempla. Parece percibir lo que sucede, captarlo, retenerlo un momento para impregnarse de ello y entrar más en ello. Mirarla nos enseña a abrirnos a lo que es como un fondo de eternidad y paz detrás de cada hora, cada rostro, cada gesto, cada palabra.

El niño Jesús. ¿Es el retrato de su madre? Es difícil juzgarlo. Sus manos se parecen. La derecha de Jesús está apretada contra una cruz, signo de salvación, mientras que la de María sostiene una rama de olivo, signo de paz. La izquierda de Jesús sostiene el mundo, la de María, firme y vigorosa, sostiene a su hijo, Príncipe de la Paz. Los mismos movimientos, los mismos gestos. María, Jesús, la Cruz, la Paz, el universo: ¿no son estos los elementos esenciales de nuestra espiritualidad? 

¿Y los pies de María? ¿Qué vieron las hermanas de Picpus en 1806? Pies descalzos con sandalias muy sencillas: solo una suela y unas tiras. Pies que esbozan un paso hacia adelante. ¿Partir? María lo hizo apresuradamente para ir al encuentro de su prima Isabel... Caminar, caminar hasta los confines de la tierra: ¿no es eso lo que hizo Nuestra Señora de la Paz para ir, en compañía de nuestros hermanos y hermanas, a hablar de la Paz bajo todos los cielos donde está implantada la Congregación? 

Jeanne Cadiou, ss.cc.

 

 

09/07/2025