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CONGREGACIÓN DE LOS SAGRADOS CORAZONES
de JESÚS y de MARÍA
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Ordenación presbiteral del BUEN PADRE (Hnos)

“Me había hecho sacerdote con la intención de sufrirlo todo, de sacrificarme por Dios y de morir si fuera necesario por su servicio” (Hilarión Lucas, Quelques remarques, 64)

   Nada detendrá a Pedro en su marcha hacia la ordenación sacerdotal. Él sabe en quien ha puesto su fe y presiente lo que eso le costará.

   Durante el otoño de 1791, encuentra en Poitiers al abate Dancel de Bruneval a quien Mons. De Saint Aulaire ha confiado la diócesis antes de emigrar a Suiza. El obtiene las cartas dimisorias que le autorizan a recibir la ordenación de manos de todo Obispo en comunión con el Papa.

   “La dificultad estaba en encontrar uno”, anota el P. Hilarion en sus Memorias. “Hacia el fin de 1791 (o en los primeros días de 1792) se entera que Mons. De Bonal, obispo de Clermont, permanecía oculto en París... Llega allá en febrero de 1792”. “En el camino, precisa el autor de las memorias, encuentra toda clase de recursos, caballos para su viaje, personas decentes para pagarle los gastos, y a él no le cuesta nada”. Sin duda caminos y redes clandestinas están ya en actividad.

   El 4 de marzo de 1792, segundo domingo de Cuaresma, es para Pedro “el día más feliz de su vida”, Y también, par la treintena de ordenados de pie frente a Mons. De Bonal, sin catedral, ni multitud, sino con el dolor de los viejos libros y la exigüidad de la Biblioteca del Colegio de los Irlandeses, a dos pasos del Panteón. La capilla del establecimiento, que beneficia de la extraterritorialidad, está aún abierta. Cada día se suceden allí misas, oficios, bendiciones del Santísimo Sacramento, celebrados por sacerdotes que no ha prestado el juramento a la Constitución civil del clero.

   Esta intensa actividad litúrgica y la necesaria discreción explican la ordenación en la biblioteca. No existe ninguna relación detallada de la celebración, Pedro Coudrin es avaro en confidencias. Más tarde él asegurará haberse “hecho sacerdote con la intención de sufrir todo, de sacrificarme por el Buen Dios y morir si lo es preciso por su servicio.”

   Esto nos basta para adivinar el espíritu en el cual sigue el retiro predicado los días siguientes por un discípulo del Padre de Clorivière, el P. François-Georges Cormaux.

   Poco después, el nuevo sacerdote regresa a Coussay-les Bois con este simple testimonio en el bolsillo: “Certifico que M. Pierre Coudrin, de la diócesis de Poitiers, es sacerdote. De Floirac, vicario general” (de París).

Oración en el aniversario de la ordenación del Buen Padre

Buen Padre,
en este aniversario de tu ordenación,
queremos alabar al Señor
por el don que en tu persona,
nos ha hecho a la Congregación.

Padre, queremos alabarte y darte gracias:
Por su coraje y por su audacia
para hacer posible el recibir el sacramento del Orden
cuando muchos otros desertaban del ministerio.

Por sus largas horas de Adoración en la Motte d’Usseau,
por su experiencia de intimidad con el Resucitado,
por haber comprendido la profundidad
del misterio de la muerte y la resurrección.

Por el anuncio infatigable del Evangelio,
sin escatimar las fuerzas,
con el desafío constante de la muerte.

Por su gran misericordia y bondad
para con el débil y el despojado,
a imitación del Buen Pastor
que lo deja todo para ir en ayuda del necesitado.

Te pedimos, Señor,
por las virtudes y los méritos de tu Servidor,
que suscites vocaciones en medio de nosotros,
animadas por el espíritu de las Bienaventuranzas,
que se unan a Ti
en nuestra Congregación y en la Iglesia.
 

04/03/2013