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“Parir la esperanza”

En la casa Fraterna Domus (Sacrofano, Italia), entre el miércoles 21 y el viernes 23 de mayo, se reunieron unos 120 superiores generales en la primera asamblea de este año de la Unión de Superiores Generales (USG). El tema fue el de ser testigos de la esperanza.

Contaron con presentaciones de la esperanza en la Biblia, testimonios de jóvenes religiosos y religiosas sobre cómo viven la esperanza en la vida religiosa, talleres sobre interculturalidad, el servicio de la autoridad y sinodalidad, y la administración del patrimonio. También el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, nos animó a entrar proactivamente en esta fase de recepción y de puesta en práctica en el nivel local de los llamados a la conversión pastoral de la Iglesia: de sus relaciones, procesos, de los vínculos y ministerios para caminar con Jesús en los marginados y alejados donde nos da cita.

Alberto Toutin, nuestro superior general, comparte con nosotros algunos puntos que más le han marcado de lo vivido estos días:

“Lo que más me resonó fueron las reflexiones sobre la Esperanza. La escribo con mayúscula pues se trata ni más ni menos que Dios que se ofrece como El que nos espera. Creo que muchas veces, lo que esperamos se queda corto respecto a lo que Dios es y nos ofrece: porque no lo dejamos entrar en el fondo de nuestra vida, nos mentimos o no nos atrevemos a mirarnos en lo que somos, lo domesticamos haciéndolo el aliado de nuestras esperanzas, incluso bien intencionadas, como cuando rezamos por las vocaciones para la Iglesia, o por la salud de los enfermos o por la paz. Pero no estamos dispuestos a pagar el precio que supone orar por la paz, reconocer los gérmenes de violencia en mí, sufrir el escándalo de la victoria de los injustos o llorar de impotencia por la pérdida de un hijo, o de una familia y de la casa en un bombardeo aéreo. Esperamos, sí, pero no estamos dispuestos a atravesar el tiempo de espera con esa virtud del aguante y de la confianza puesta en el Señor para quien nada es imposible. Esperar como lo pide al profeta Jeremías a los que están en el exilio y a los que Dios promete reunirles y hacerles volver a la tierra: ‘Vaya a preguntar y vean si el macho da a luz’ (Jr 30,6). Y Dios ve hombres con las manos en las caderas y los rostros amarillentos como si fueran a dar a luz. ¿Son entonces solo los pobres los que pueden esperar de verdad? ¿Estamos dispuestos a esperar lo que esperamos como dándolo a la luz, con dolor y confianza a la vez, intuyendo que Dios no nos deja solos?

Dios para realizar la Esperanza de la paz, de la justicia, de la victoria sobre el mal, cuenta con nosotros. Que en nuestra paciente y confiada espera, otros puedan encontrar en nosotros, en nuestras comunidades, en la Iglesia acogedora y de brazos abiertos, motivos y aliento para seguir esperando, sin desfallecer. Entonces seremos testigo de esperanza”.

Vídeo con un resumen del encuentro: https://goo.su/BdUzit

 

 

24/05/2025