
Los peumos son un grupo de jóvenes que, cada año, son seleccionados durante su último año de colegio para vivir una experiencia de comunidad y voluntariado durante un año. El 7 de diciembre de 2019, en la antigua misión de Trumao, a unos 20 km de La Unión, se reunieron todos los ex peumos y peumas que pudieron llegar, junto a muchos amigos y amigas que acompañaron la vida del proyecto en algún momento durante estos 20 años. La acción de gracias fue posible en una emotiva y compartida eucaristía, recordando que al centro de todo esto está el mismo Jesús. Luego, en la mesa de la comida, se repitieron las conversaciones, las historias, los cantos, los abrazos y el cariño.
En palabras de Nicolás Viel sscc, de la generación del año 2000, “este ha sido un espacio confirmatorio: las tres patas que sostienen el proyecto peumal -Jesús, la comunidad y los pobres- pueden ser las patas que sostengan nuestra vida entera, ojalá para siempre”. Por su parte, la señora Irene, vecina de varias generaciones de peumas, compartía: “lo único que puedo decir es que yo me sentí tan feliz de haberlas apoyado y de haberlas recibido en mi casa, ya que las siento como parte de mi familia. Las seguiré queriendo y siempre van a tener las puertas abiertas”.
Este año se cumplían 20 años desde que el proyecto se retomó en el 2000, por lo tanto fueron 20 las generaciones de hombres y mujeres que pudieron vivir la experiencia peumal. El próximo año, sin embargo, la comunidad peumal de La Unión partirá a vivir a Diego de Almagro, Atacama, en lo que será un nuevo capítulo de esta hermosa historia. El ciclo de las peumas y los peumos se cierra en el sur, pero todo lo vivido y regalado durante estos 20 años no termina, sino que seguirá animando, como un fuego inextinguible, la vida de los que alguna vez compartimos en torno al mate y el amor, allá en La Unión.
15/12/2019