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CONGREGACIÓN DE LOS SAGRADOS CORAZONES
de JESÚS y de MARÍA
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Un exiliado y un sanador: dos rostros de la fidelidad SSCC (Bélgica)

El día 14 de julio comenzamos los participantes en la Sesión Poitiers comenzaron la jornada con la eucaristía, en la Basílica de Nuestra Señora de Monteagudo, presidida por Valentinus Sedu Ritan sscc, de la Provincia de Indonesia y actualmente miembro de la comunidad Pierre Coudrin en Picpus. Nos animó, en el lugar donde Damián confió su futuro a Dios, el pedirle la misma gracia: “el valor de confiar en lugar de dejarnos dominar por el miedo, la apertura a la conversión en lugar de la indiferencia y el celo para amarnos como verdaderos hermanos y hermanas”.

A continuación, Valent nos ofreció una ponencia dedicada a la figura del padre Rolf Reichenbach sscc, misionero alemán fallecido en 2004 tras cuarenta y cinco años de entrega apostólica en Indonesia. Con un tono a la vez narrativo y espiritual, propuso releer el itinerario de Rolf Reichenbach a partir de las cuatro edades de la vida de Jesucristo —la infancia, la vida oculta, la vida pública y la vida crucificada—, un esquema que, según recordó, remite a la intuición fundacional del padre Juan Vicente González sscc sobre la finalidad del Instituto: reproducir en la comunidad los cuatro tiempos del Señor.

Siguiendo ese hilo, el ponente recorrió la infancia de Rolf en Colonia, marcada por el ascenso del nazismo, la persecución sufrida por su familia a causa del origen judío de su padre y el exilio de los tres hermanos a los Países Bajos en 1939. Recordó también cómo la lectura de la vida de san Damián de Molokai despertó en el joven Rolf el deseo de consagrarse a Dios y a los más pobres, un vínculo espiritual con el apóstol de los leprosos que acompañaría toda su existencia.

La ponencia se detuvo después en los años de formación en Ginneken y Valkenburg, en su ordenación sacerdotal en 1958 y en su partida hacia Indonesia al año siguiente, para desembocar en una vida pública marcada por el servicio a comunidades católicas dispersas en las islas Riau, la atención a los refugiados vietnamitas —los llamados boat people— y el acompañamiento a la llegada de las primeras Hermanas de los Sagrados Corazones a Indonesia en 1997. Finalmente, evocó la etapa de la enfermedad y la muerte de Rolf Reichenbach en 2004, leída como su particular «vida crucificada», vivida con la misma fidelidad silenciosa que había caracterizado toda su misión.

Al cierre de su intervención, Valentinus Sedu Ritan propuso a los presentes una pregunta que atravesó después todo el tiempo de talleres: qué enseñanza ofrece hoy, a los jóvenes hermanos y hermanas de los Sagrados Corazones, el testimonio de un misionero que no buscó los honores sino la fidelidad cotidiana a la misión recibida.

Talleres de profundización

Tras la ponencia, los participantes se dividieron en cuatro grupos, cada uno de los cuales profundizó en uno de los cuatro tiempos de la vida de Cristo a partir del recorrido de Rolf Reichenbach, poniéndolo en diálogo con la propia vocación. El grupo de la infancia reflexionó sobre cómo Dios prepara toda vocación desde antes de que sea reconocida, tomando como referencia Jeremías 1,5. El grupo de la vida oculta se detuvo en lo que alimenta hoy la vida interior de cada uno, iluminado por Lucas 2,52. El tercer grupo abordó la vida pública y el servicio con corazón misionero a la luz de Mateo 25,40, preguntándose quiénes son hoy los «pobres» hacia los cuales la Congregación es enviada. El último grupo trabajó en torno a la vida crucificada y la fidelidad en la prueba, a partir de Gálatas 2,20.

El taller concluyó con una frase atribuida al propio Rolf Reichenbach, que resume el espíritu de toda la jornada: «Mi misión es tocar el corazón de los fieles por la sencillez de mi amor y la fidelidad de mi oración».

Por la tarde de este martes, Valeria Gomes dos Santos sscc, en videoconferencia desde Brasil, nos ofreció una conferencia dedicada al Beato Eustaquio van Lieshout, religioso de los Sagrados Corazones beatificado y recordado en Brasil como un consagrado "con el don de sanar".

Un neerlandés que encendió la devoción popular en Brasil

Valeria recorrió la biografía de Eustáquio, nacido el 3 de noviembre de 1890 en Aarle-Rixtel, Países Bajos, octavo de nueve hermanos de una familia profundamente católica del sur holandés. Marcado desde niño por el testimonio de San Damián de Molokai, entró al noviciado de los Sagrados Corazones en Tremeloo (Bélgica) en 1913, profesó en 1915 y fue ordenado sacerdote en 1919.

En 1925 cumplió su ideal misionero: fue uno de los tres fundadores de la primera comunidad de la Congregación en Brasil, en Romaria, donde impulsó la construcción del santuario de Nuestra Señora de Abadia de Água Suja y la fundación de dos colegios. Años más tarde, como párroco en Poá (São Paulo), su fama de sanador —ligada al agua bendita que él mismo traía de Lourdes— atrajo multitudes y provocó su traslado forzoso, primero a Río Claro bajo un nombre falso, y después a un peregrinaje por distintas localidades del país ante la imposibilidad de contener la afluencia de fieles.

La conferencia se detuvo también en su paso por Patrocínio e Ibiá, y en sus últimos meses como párroco en Belo Horizonte, donde llegó a triplicarse la capacidad de la capilla de Cristo Rey y hubo que implementar tarjetas numeradas para ordenar el acceso de los peregrinos. Eustaquio murió el 30 de agosto de 1943, víctima del tifus epidémico, tras apenas dieciséis meses de intenso apostolado en esa ciudad.

Claves para leer una vida consagrada

Más allá del relato biográfico, la hermana Gomes propuso a los participantes de la Sesión Poitiers una lectura de fondo: qué dice hoy la figura de Eustáquio sobre una vida consagrada realista y realizada. Entre los rasgos destacados señaló la "pedagogía del encuentro" —la cercanía, la escucha y la salida al encuentro del otro—, el celo apostólico vivido desde lo sencillo, el cuidado integral de la persona resumido en su lema "Salud para el cuerpo, paz para el alma", y un cultivo constante de la vida interior centrado en la Eucaristía, que le permitió leer su propio exilio no como castigo sino como camino de profundización en Dios.

La conferencia subrayó igualmente su pertenencia consciente a la Congregación de los Sagrados Corazones —lejos de todo personalismo— y un temperamento franco, a veces áspero en la convivencia fraterna, que el propio Eustaquio fue puliendo como parte de su proceso de conversión.

Valeria Gomes cerró su intervención con una frase atribuida al propio Padre Eustaquio, expresión de la entrega total que marcó su ministerio: "Yo me volví todo para el pueblo, y nada hay demasiado pesado de hacer para ellos".

A continuación, hubo tiempo de diálogo y reflexión en torno a la figura de este religioso, con la que se cierra el bloque de los testigos que hemos ido abordando en este tiempo en Bélgica. El 15 de julio es día de viaje de Monteagudo hasta Poitiers en bus. Agradecemos la acogida de las hermanas y hermanos sscc de Bélgica, en especial, a nuestra hermana Hylde Reynders sscc que nos ha acompañado en estos cuatro días en tierras belgas.

15/07/2026