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Durante las últimas semanas, hemos tenido una serie de sesiones significativas.
En primer lugar, tuvimos una sesión sobre Discernimiento Espiritual facilitada por el P. Jordan Orbe, S.J. Esta sesión arrojó luz sobre el proceso de discernimiento tanto personal como comunitario, que tiene lugar en un espíritu de oración. También nos permitió reflexionar sobre nuestras experiencias vitales y nuestra relación de amor con Dios. A través de esta sesión, aprendimos a distinguir los movimientos espirituales de consolación y desolación y cómo afrontarlos cuando nos encontramos en esas situaciones.
En segundo lugar, tuvimos otra sesión enriquecedora sobre Perdón, Reconciliación y Reparación, facilitada por Hermana Zenobia Gamarra, ss.cc. Esta sesión nos ayudó a reconocer nuestra fragilidad humana y la necesidad de la reconciliación como camino de crecimiento personal y comunitario. También reflexionamos sobre cómo cuidar más compasivamente de nosotros mismos y de los demás. Hermana Zenobia presentó este tema con mucha paciencia, creatividad, amor y cuidado. Nos invitó a entrar en el proceso con apertura y sinceridad. Estos tres elementos son esenciales en nuestra vida y estamos llamados a vivirlos en nuestro día a día.
En tercer lugar, la Experiencia de Misión. Hermana Anastasia sscc. nos invitó a sumergirnos en la vida de los pobres. Tuvimos la oportunidad de conectar concretamente con ellos a través del ministerio en varios centros. Algunos de nosotros servimos en una residencia de ancianos dirigida por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, cuya misión especial se centra en el cuidado y la dignidad de los ancianos -alrededor de 75 residentes viven en el centro.
Otros sirvieron en un ministerio para ancianos y personas con necesidades especiales en un centro dirigido por las Misioneras de la Caridad. En este centro se da prioridad al cuidado afectuoso de ancianos de ambos sexos, así como de personas con necesidades especiales.
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En otra ocasión, algunos de nosotros permanecimos cuatro días en la Comunidad del L arhe, que proporciona cuidados especiales a niños con necesidades especiales. Otro grupo se alojó en el Cottolengo de Montalbán, gestionado por la Congregación de la Providencia. Este centro también atiende a niños con necesidades especiales, la mayoría de los cuales están postrados en cama.
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Además, tuvimos la alegría de descubrir la misión de nuestra congregación en Bagong Silang. Cada una de nosotras tuvo la oportunidad de alojarse con las hermanas, algunas durante el fin de semana, otras durante cuatro días. Fue una maravillosa oportunidad para aprender más sobre los diferentes servicios que ofrecen las hermanas.
Las experiencias de misión en diferentes comunidades nos ayudaron a encontrar el rostro de Dios en los pobres y fortalecieron nuestro sentido de cercanía, compasión y flexibilidad. Cada una de nosotras está agradecido por la formación recibida y por la oportunidad de comprometernos con las diferentes realidades de la vida.
Para concluir, también tuvimos la oportunidad de celebrar juntos la vida y la Pascua, tanto entre nosotras como con nuestros hermanos. Este momento marcó un signo de fraternidad y alegría. El día de su cumpleaños, Judith compartió: «Me conmovió mucho la atención de mis hermanas: su creatividad marcó profundamente mi día y me llenó de alegría». Lo que se ha sembrado en el amor encuentra su lugar en la comunión.
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27/05/2025