
La Congregación de los Sagrados Corazones celebra esta semana su XIII Capítulo Provincial en la Casa de Retiros SSCC de Pindamonhangaba, en el estado de São Paulo (Brasil). Bajo el lema «Llevamos ese tesoro en vasijas de barro» (2 Cor 4,7), diecisiete hermanos capitulares de Brasil y Paraguay, junto con Alberto Toutin sscc y Fernando Cordero sscc, del Gobierno General, se reúnen del 25 al 29 de mayo para tomar decisiones que marcarán el futuro de la Provincia y de la Región del Paraguay.

El Capítulo comenzó el domingo 25 de mayo con la Misa de apertura presidida por el Superior General, P. Alberto Toutin, donde al hilo de la fiesta de María, Madre de la Iglesia, subrayó que ella nos acoge como en Aparecida. Ahora toca acogerla en nuestras vida y comunidades. Que nos ayude a seguir a su Hijo, siendo discípulos amados y sus amigos. Que los diálogos capitulares nos lleven al discernimiento y al consenso, pidiéndole al Padre lo que hemos de ser.

El retiro espiritual
El martes 26 de mayo, fiesta de los Mártires de Picpus, estuvo dedicado al retiro espiritual. La Eucaristía de apertura marcó el tono con una homilía en la que se destacó que comenzar con un día de retiro antes de deliberar no es un detalle logístico, sino «una afirmación teológica: antes de decidir qué haremos, necesitamos recordar quiénes somos». Los cuatro mártires de Picpus —hombres comunes, con fragilidades comunes, que encontraron en la cárcel de Mazas el retiro más profundo de sus vidas— fueron presentados como modelo de lo que el Capítulo está llamado a vivir: el despojo que precede a toda decisión auténtica.
La charla espiritual, a cargo de Fernando Cordero, que siguió a la Eucaristía desarrolló cuatro movimientos de contemplación a partir de 2 Corintios 4, 5-12:
El escándalo del barro. En el mundo antiguo, el ánfora de barro era el envase desechable. Pablo elige deliberadamente ese material para hablar de los apóstoles. La charla invitó a los capitulares a nombrar con honestidad el cansancio, la invisibilidad, los frutos que no llegaron: «El XIII Capítulo llega con esas preguntas encima de la mesa. El barro no es un problema que Dios tolera a regañadientes. Es una elección teológica deliberada».

El tesoro no es tuyo, por eso es libre. El amor de los Corazones de Jesús y María no se custodia: se derrama. El Corazón abierto de Cristo es «la vasija de barro definitiva: un cuerpo herido que es, al mismo tiempo, la fuente de toda gracia». Se citó aquí la reciente exhortación apostólica Dilexi te (2025) del Papa León XIV: «Contemplar el amor de Cristo nos ayuda a prestar más atención al sufrimiento y a las carencias de los demás, nos hace fuertes para participar en su obra de liberación, como instrumentos para la difusión de su amor». Y se evocó la figura del Beato Eustaquio van Lieshout, cuyo portugués deficiente y cuyas humillaciones reiteradas no impidieron que el pueblo lo siguiera a miles: «¿Qué lo hacía irresistible? No su talento. Su transparencia».
Las grietas son autobiografía. Dios no usa a sus instrumentos a pesar de sus heridas, sino a través de ellas. La charla recuperó el arte japonés del kintsugi —que repara la cerámica rota con oro, haciendo brillar la fractura— como imagen teológica: «Las grietas de tu historia no son los momentos en que Dios te abandonó. Son los momentos en que Dios entró». Los documentos preparatorios del Capítulo nombran con valentía una «crisis de identidad, fragilidad en el espíritu de cuerpo, disminución del sentido de pertenencia». La charla no eludió esa realidad: «No son palabras de derrota. Son las grietas».
El Capítulo como vasija. El retiro cerró con una invitación a recordar a la persona que, en la propia historia de cada participante, fue vasija de barro para transmitir el carisma. «Hay una cadena de vasijas rotas que llega hasta aquí. El carisma de los Sagrados Corazones viajó de Francia a Brasil, de Holanda a estas tierras, dentro de vidas frágiles. Nadie transmitió este tesoro por ser brillante. Lo transmitió por ser transparente». El Capítulo mismo fue presentado como una vasija más: «Llega cargando un tesoro que no fabricó. Y la tarea no es protegerlo, sino dejarlo pasar».
Por la noche, Alberto Toutin, recordó que los “tesoros” del Reino de Dios (Mt 13) ya están ahí y están por ser reconocidos y acogidos como una gracia (tesoro escondido en el campo) inesperada o como algo más grande que lo que buscábamos (perla). Para encontrar esos tesoros necesitamos los ojos y el corazón lleno de esperanza y el azadón para “desenterrar” los tesoros escondidos.
Los ejes que se van a abordar en el Capítulo, preparados a lo largo de meses en las comunidades de Brasil y Paraguay, son los siguientes: unificación de la Provincia de Brasil y la Región del Paraguay, análisis estadístico: un tiempo de decisión histórica, misión, vida comunitaria, formación y vocación, servicio de autoridad, economía y juventud.
El Capítulo cuenta con la presencia del Fray Evaldo Xavier Gomes, O.Carm., como asesor.
27/05/2026