
Al inicio de la pandemia del Covid-19, en nuestra Parroquia de los Sagrados Corazones en Guaynabo, Puerto Rico, surgió la necesidad de hacer algo por el otro, debido al encierro que se dio por el auto cuidado. Esta realidad mostró una necesidad por las personas enfermas y encamadas que en su mayoría estaban viviendo solas y no tenían nadie que les ayudara en sus necesidades básicas, en particular a preparar los alimentos de cada día.
A partir de ello, nació del proyecto de cáritas parroquial el programa Pan Compartido, donde actualmente tenemos más de cuarenta personas voluntarias, en su mayoría mujeres, dirigidas por un equipo que coordina toda la gestión.

Unas personas colaboran preparando los alimentos y otras llevándolos a las casas.
Estamos entregando más de cien (100) almuerzos diarios de martes a viernes a cuatro parroquias, incluida la nuestra, también los visitamos todos los miércoles para compartir con ellas, saber si están satisfechas y qué necesidades tienen, así ver cómo desde Cáritas poder brindarles más ayuda.
Los recursos para esta obra social, los obtenemos por medio del bazar de cáritas, por donaciones en especie, en efectivo y haciendo actividades.
También se nos ha unido SER de Puerto Rico, organización sin fines de lucro dedicada a ofrecer servicios médicos, de rehabilitación física y terapéutica. Gracias a Dios, este proyecto social está dándole un plus a nuestra parroquia y moviendo corazones solidarios cada día que quieren unirse a nuestra misión.

28/05/2026